Poetas Hazversos

Un blog
para los amigos de la poesía
que nos reunimos
en torno a los poetas de la colección
"Hazversidades poéticas"

(Café Comercial, Glorieta de Bilbao, el último martes de cada mes a las 20:00)

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Yo diría que felicidad

Sí, yo diría que felicidad ha sido el sentimiento unánime de cuantos hemos gozado (sic) de la presentación del Crisol de Poetas Hazversos 2012 con Jesús Urceloy, Ana Montojo, Jesús Hilario Tundidor, Montse Cano, Arturo Gonzalo Aizpiri (en espíritu desde Moscú), Javier Lostalé, Esther Peñas, Alberto Infante (también por poderes desde Tanger) y Paco García Prados. Nueve poetas inabarcables en su excelencia, unidos, como hemos dicho esta tarde, por su diversidad.
Además las canciones de Andrés Sudón, uno de los pocos cantautores que queda que hacen música con poesía de verdad, no ripios, ha sido un regalo de dioses que de existir morirían de envidia de inmediato al escuchar su dulce y profunda voz.
Y gracias al desvivirse literalmente de Isabel y Eva, unos buenos amigos sordos y todos nosotros también hemos podido disfrutar plenamente con incluisvidad de la poesía hazversa de hoy en lengua de signos española.
Así que todo ha sido un prodigio de armonía y placer.

Sí, yo diría que felicidad es la palabra que resume lo ocurrido. Felicidad, qué increíble en este año aciago para tantos...
En fin, como hoy se ha hablado también de aquel extraordinario poeta que fue Jaime Sabines, nada mejor que resumir el sentimiento de Alicia (editora), de Fernando y Andrés (patrocinadores del Comercial) y el mío, sin duda alguna, hacia todos vosotros, poetas hazversos, cantante, intérpretes de lengua de signos, y sobre todo hazversófilos parroquianos, reconociendoos como los Amorosos del poema de Sabines.
Salud, jaime

Los Amorosos

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se estan yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre- ¡ que bueno !- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
 
(Jaime Sabines)

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