Poetas Hazversos

Un blog
para los amigos de la poesía
que nos reunimos
en torno a los poetas de la colección
"Hazversidades poéticas"

(Café Comercial, Glorieta de Bilbao, el último martes de cada mes a las 20:00)

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miércoles, 9 de junio de 2010

El elemento contra los elementos

Lluvia en Madrid, esta ciudad absurda pero sin la gracia de los surrealismos que apenas con que amague una nube se azolva en una arteriosclerosis de la razón y queda alicatada por coches-persona de los que olvidaron que no nacemos con ruedas sino con piernas.
Calles cerradas al tráfico en los alrededores de Cibeles, en ese centro no neurálgico sino de enceplanograma por el que con prisa pasan sin detenerse las gentes que creen que las plazas se hicieron para huir a lo largo de las calles que de ellas salen sin comprender que son justo al contrario, los lugares hacia donde confluyen los caminos para que los ciudadanos se encuentren.
Manifestación de funcionarios que reclamaban lo imposible, que los facinerosos del latrocinio internacional sean quienes paguen con sus fortunas robadas y no esos funcionarios con sus salarios. Manifestación inútil que los llevó a congregarse y desdibujarse en la muchedumbre de paraguas sin haber sacado siquiera un verso de beneficio al pasar tan cerca del Libertad 8 pero sin verlo.
La Selección española de fútbol en algún estadio. El fútbol ubicuo en la televisión y los corazones del pueblo que abandona toda su emoción a un seis-cero a Polonia sabiendo que ese resultado es todo lo que pudo escampar ayer en sus vidas rutinarias.
Lluvia, tráfico, manifestación, fútbol. Y Elgarresta en el Ocho a las ocho.
Y lo llenó, aunque esta vez sin apreturas. Importa la presencia de la cantidad, claro –arropa mucho la foule cuando es tanto el asedio de la soledad- pero más importa la calidad que no conoce de aforos.
Lo que digo vale para todos y cada uno de los que estuvisteis ayer en el Ocho, pero déjeseme poner un ejemplo concreto que simboliza el compromiso de todos vosotros. Que Elvira Daudet se baje de un taxi en medio del barrizal de la tormenta y los dolores de sus huesos y se camine su buen número de manzanas y manzanas para llegar a las Hazversidades. Eso es lo que da sentido a esta insensatez.
Y sobre todo a ti querido Elgarresta, dios conocido y dios desconocido, gracias por tu generosidad, gracias por someter tu proverbial timidez, enfrentarte al desconcierto de los focos del local y darnos tus dosis de iluminación, belleza, sensibilidad y humor. Pilares que sustentan el mundo que de verdad importa. Si es que es humo, es humo lo demás...

AL DIOS DESCONOCIDO
Mi corazón fermenta en un basurero
con los restos de la comida
que el invierno arrojará a la primavera
para que las flores disimulen en sus raíces
la fecunda podredumbre.
Mi voz es la voz del viento
que recorre la llanura
entregando sus mensajes
sin decir jamás de dónde vienen.
¿Quién me impuso tanta desmemoria?
Ser palabra sin labio ¿eso es lo que me toca?
Soy el mar y acaricio las mejillas del náufrago.
Soy el rayo y esculpo las entrañas del roble.
Soy el perro y ladro a un enemigo invisible.
Soy la muerte y aquél a quien amo no desea vivir.
Soy el amor y a quien hiero no sabe morir.
Soy el amor y la muerte y no sé quién soy.
El día soy y también la noche,
pero nunca ambos juntamente.
Ilumino sin ver la luz.
Oscurezco sin saber dónde caen las sombras.
Soy un amante lascivo que intenta retener a una mujer,
pero mis besos tardarán en desvanecerse
menos que un solo gesto de sus labios.
Soy el arquitecto de un palacio que no reconoceré
(otro será quien lo habite)
Soy el autor de un poema que muy pronto olvidaré
(otro será quien lo lea)
Hombres: soy uno de vosotros y soy todos,
ya que en todos se cumplen estas palabras
sin que ninguno sepa que él las escribió.
Esta es la eternidad que os ofrezco.

jueves, 27 de mayo de 2010

Poeta del dolor y la sonrisa


Nuestro Hazverso poeta de junio es un hombre al que le plantaron una sonrisa en la cara y una risa en la garganta y exhibe ambas con una generosidad fuera del sistema métrico decimal. Pero como hombre que escarba en los interrogantes de la existencia a través de la quintaesencia de la palabra, o sea, como buen poeta que es, también sus versos nos desvelan la especular imagen de esa risa y esa sonrisa, de esa bonhomía elgarréstica, mostrándonos la profundidad de las verdades esenciales. ¿Contradicción? Jamás, pues quien como nuestro Hazverso conoce bien la vida se aplica a que lo que una mano sabe, la otra debe voluntariamente ignorarlo; a que mientras una mano escribe contra las madrugadas, la otra debe hacerle una higa al tiempo; a que mientras la boca se nos crispa ante las destrucciones del mundo, el alma debe reírse en voz alta para que la oigan los que sufren los olvidos…

(Poemas del libro “Derecho de asilo”, Ediciones Vitruvio. Fotografías del blog del autor)

DISOLUCION
Del tablero de la vida desaparecimos
como una colmena barrida por el viento.
¿Dónde fueron a parar nuestros deseos?
¿Aquellos que enterramos en lo más profundo
a fin de preservarlos?
¿Dónde nuestros pensamientos?
¿Aquello que a nadie revelamos
por su ambición excesiva?
Todos, todos fueron derramados,
igual que un jarrón de vino
descuidadamente vertido sobre el mantel
por un comensal ebrio.

LA CARAVANA
También de mañana
salen todos los días las caravanas
de Madrid, de Londres, de Nueva York,
de todos los centros de poder del mundo,
en busca de la tierra prometida
que, una vez hallada,
resulta no ser la que buscaban.
Los hombres entonces
se reúnen a deliberar junto a la hoguera
y comprueban que la tierra ambicionada
es, para unos, una cifra,
para otros un rostro o un recuerdo,
para otros simplemente una quimera,
lo inalcanzable, para todos, siempre.
Apagan, pues, el fuego y se van,
sin sospechar que lo que están abandonando
es lo que realmente anhelan:
un instante de calidez bajo la luna
mientras el infinito los espera.

XI
No me recite poemas de Pessoa,
ni de Khaiyam, ni de Rilke, ni de cualquier otro,
porque yo puedo escribir
un poema de ellos en cualquier momento,
yo soy ellos y sin embargo estoy solo,
ellos eran yo y sin embargo estaban solos,
la soledad es la que habla en nuestros labios
y nos dice que nuestros escritos
son tan bellos e inútiles como un grito en la oscuridad,
un escalofrío que recorre la espina dorsal del mundo,
pero cuando el mundo deja de temblar
contemplo a la gente en la calle,
todos tan seguros de existir fuera de sí mismos
que me pregunto si Pessoa y yo y todos los demás
no seremos sino la fiebre pasajera de un niño enfermo.


XXVIII
Felices aquellos
que saben hacerse río,
porque ellos serán el mar.
Eso te dije, ¿recuerdas?
con nuestros cuerpos enlazados
como hilos de un cordel
y fue verdad entonces,
pero el cordel se rompió
y, ahora que arrojamos
al mar tus cenizas,
pienso que ésa es la verdad más cierta
con que puede engañarse el corazón de un hombre.

(Se me ocurre, José, tras este poema tuyo que he transcrito, pensando que hilo y cordel son parecida cosa, regalarte el proverbio chino que dice: “Un hilo rojo, invisible. conecta a aquellos que están destinados a encontrarse a pesar del tiempo, del lugar, a pesar de las circunstancias; el hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca podrá romperse”)

martes, 18 de mayo de 2010

Feliz cumpleaños, Elgarresta

Qué mejor día que el de su cumpleaños para empezar a anunciar la presentación de las Hazversidades de Elgarresta el próximo 8 a las 8 en el 8.
El maestro Elgarresta es para mí, por encima de muchas otras cosas, un hombre que transmite alegría allá por donde vaya, lo que es más que de agradecer en estos tiempos y en cualquier tiempo.
Pero además es un magnífico poeta de los que sabe, como Sthendal que “el hombre que escribe oscuro no puede hacerse ilusiones: o se engaña o trata de engañar a los demás”.
Elgarresta no nos engaña y no se engaña. Pero se ríe del mundo con la amargura bien disimulada de los que conocen los entresijos de la existencia. Elgarresta nos abre puertas que conducen a abismos existenciales donde él unas veces le hace una higa al destino y otras se sienta desesperanzado a buscar el verso con el que continuar la bajada a los Infiernos. esos Infiernos necesarios donde a menudo se encuentra la iluminación de lo que fue y es y la serena mixtura de indiferencia y entusiasmo con que se adentra uno en el porvenir hasta donde se llegue…
Cuando leo los libros de poemas de Elgarresta jamás uso marca páginas. Me basta con mirar cuál fue el último verso subrayado por mí para saber dónde interrumpí la lectura.
Cómprense un bolígrafo nuevo antes de leer las Hazversidades de Elgarresta. Mucho me alegra anunciarles que uno tras otro subrayarán todos su versos y se quedarán sin tinta, excepción hecha de la de los pensamientos líricos de nuestro poeta, indeleble tinta, que les quedará en las yemas del alma siempre y más allá.

Extrañeza

“Me paro delante de un charco,
las gotas de lluvia me impiden verme,
experimento la sensación de precariedad,
de desorientación profunda,
de los hombres frente al mundo.
Recuerdo a Li Po y a los grandes poetas chinos,
los que amo me son arrebatados,
harán el mismo viaje en barcas diferentes.
¡Dejadme que ocupe mi lugar junto a ellos!
La lluvia ha cesado y ahora sí me veo,
pero no me reconozco”.

“Me dijeron
que el amor y
la fragancia de las rosas
eran para siempre.
Pero no eran las mismas rosas”.

Los senos de la muerte

“En el surco que separa
el afecto del sexo
un bello monstruo se me acerca
y me dice:
puesto que todo es igual,
disfruta de lo que no dejará en tu corazón
posos amargos.
¡Apura la existencia
sin mirar el fondo del vaso!
¿Cuántos como tú
no se han arrepentido
de no haber consumado los placeres
que estaban al alcance de su mano?
Pero yo le replico:
¿y qué les queda
a aquellos que los consumaron?
¿No fueron despojados de sí mismos
por acariciar los senos de la muerte? "
(Poemas del libro "El sacerdote invierno", Ed. Vitruvio)
(Fotografía "viñas otoñales" de Marmotarroja)