en que lo mata.
Matar es muy concreto. Recordar no:
si acaso, resulta ser más bien sutil.
Recordé el formato del texto, una versión ilustrada y
bilingüe para niños,
hoy ya nadie sacaría una versión así,
pero estábamos en los 70 con el futuro aún por editar.
Mis hijos, desde luego, lo recuerdan: el albatros, el mar
gélido y brumoso,
el anciano y barbudo marinero
cuyo terrible relato los empujaba a dormir.
No sé lo que recordarán mis nietos
cuando les cuenten historias a sus hijos,
si tienen hijos,
si quedan historias,
si tienen ganas de seguir contando.
Yo tuve suerte y puedo contar.
Dicen que el poder consiste en imponer los recuerdos.
Puede. Yo aún recuerdo cómo un día
me describió mi hija en su colegio:
médico y poeta, aseguró haber dicho.
Me lo explicó con orgullo.
Yo me la quedé mirando
y la besé en la frente.
Sobre el albatros, le dije, todo se reduce a dejarlo volar.
(Alberto
Infante, inédito)