Poetas Hazversos

Un blog
para los amigos de la poesía
que nos reunimos
en torno a los poetas de la colección
"Hazversidades poéticas"

(Café Comercial, Glorieta de Bilbao, el último martes de cada mes a las 20:00)

Mostrando entradas con la etiqueta Jaime Sabines. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jaime Sabines. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de marzo de 2013

Cercanía y generosidad

"Quien contemple el cielo desde el fondo de un pozo, encontrará insignificante su pozo", dijo más o menos Han Yu. Eso es lo que aprendió en su vida Marisa y con la fuerza de su poesía nos lo enseña a todos con la constancia del agua en la roca.
Oscuro, profundo puede ser el pozo en el que caemos demasiadas veces en nuestras vidas, pero si sabemos que caer no es ser vencido, será la insignificancia la única seña de identidad de todas nuestras estancias en el "hondo bajo fondo donde el barro se subleva", que dice el tango ("La última curda").
Marisa, que ha luchado con la desesperación y la ha vencido nos ha regalado hoy un recital cercano y generoso auspiciado en su inicio por ese lujo de la naturaleza humana que fue el poeta Jaime Sabines y acompañado más adelante por la inmensidad inabarcable de Pessoa en el papel de Bernardo Soares y su "Libro del desasosiego". Todo ello traído de la mano, del gesto y de la voz de la propia Marisa, con su serenidad de alumna que, en no cejar de aprender a vivir, encuentra el resorte de la felicidad.
Según Montse Cano, las musas son una leyenda urbana como la de la muchacha fantasma en la curva de la carretera. Así es y así no es, pues tras escuchar a Marisa nos parece evidente que las musas existen, aunque sólo sirven a quien las convoca con la autenticidad y el tesón todas y cada una de las horas en que habita...

Futuro Perfecto

Devolved al hombre su vacío:
el juego de las apariencias,
la melodía del fracaso,
la ley de la superficie,
el tacto de lo imposible,
la costumbre de vivir.
Devolved al hombre su miedo:
el camino a babel,
los trazos sin sombra,
la teoría del deshielo,
el silencuio del mundo,
el dedo en el mapa.

Devolvedle, al fin,
las tinieblas del creador.

Colofón: Marisa lo ha dicho hablando de su familia. Pero familia son algunos amigos; familia son algunos paisajes; familia son las lecturas y las películas y las músicas de nuestra vida; familia son los recuerdos de una tarde aunque ya no volverá... Marisa lo ha dicho hablando de su familia: "con ellos la vida es como debe ser". Y es.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Yo diría que felicidad

Sí, yo diría que felicidad ha sido el sentimiento unánime de cuantos hemos gozado (sic) de la presentación del Crisol de Poetas Hazversos 2012 con Jesús Urceloy, Ana Montojo, Jesús Hilario Tundidor, Montse Cano, Arturo Gonzalo Aizpiri (en espíritu desde Moscú), Javier Lostalé, Esther Peñas, Alberto Infante (también por poderes desde Tanger) y Paco García Prados. Nueve poetas inabarcables en su excelencia, unidos, como hemos dicho esta tarde, por su diversidad.
Además las canciones de Andrés Sudón, uno de los pocos cantautores que queda que hacen música con poesía de verdad, no ripios, ha sido un regalo de dioses que de existir morirían de envidia de inmediato al escuchar su dulce y profunda voz.
Y gracias al desvivirse literalmente de Isabel y Eva, unos buenos amigos sordos y todos nosotros también hemos podido disfrutar plenamente con incluisvidad de la poesía hazversa de hoy en lengua de signos española.
Así que todo ha sido un prodigio de armonía y placer.

Sí, yo diría que felicidad es la palabra que resume lo ocurrido. Felicidad, qué increíble en este año aciago para tantos...
En fin, como hoy se ha hablado también de aquel extraordinario poeta que fue Jaime Sabines, nada mejor que resumir el sentimiento de Alicia (editora), de Fernando y Andrés (patrocinadores del Comercial) y el mío, sin duda alguna, hacia todos vosotros, poetas hazversos, cantante, intérpretes de lengua de signos, y sobre todo hazversófilos parroquianos, reconociendoos como los Amorosos del poema de Sabines.
Salud, jaime

Los Amorosos

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se estan yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre- ¡ que bueno !- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
 
(Jaime Sabines)