Poetas Hazversos

Un blog
para los amigos de la poesía
que nos reunimos
en torno a los poetas de la colección
"Hazversidades poéticas"

(Café Comercial, Glorieta de Bilbao, el último martes de cada mes a las 20:00)

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viernes, 20 de abril de 2012

Libros para vivir

queridos amigos, aprovechando un acceso de serenidad de espíritu coincidente con tiempo libre, he decidido trascribir en mi otro blog (http://www.jaimealejandre.blogspot.com/) algunos comentarios de libros que me parecen joyas imperecederas. Compartiéndolos con vosotros volveré a sentir el placer primigenio de su lectura y espero que os sirva para encontrar, no sólo libros que tal vez algunos desconozcáis, sino, como a mí, motivos para seguir viviendo con la intensidad que merece esta apasionante travesía que llamamos vida.
Para empezar lo haré con un libro que tampoco yo conocí ni leí en su momento, que alguien me recomendó y no tengo palabras suficientes para agradecérselo. Que nos descubran a tiempo una lectura es uno de los pocos milagros que uno debe añorar con irreductible fe.
Después de este libro (“Romanticismo”, de Manuel Longares) con el que empezaré los erráticos comentarios de esta sección de mi blog, incorporaré tanto descubrimientos recientes (Rafael Soler) como viejos compañeros de mi viaje que llegaron a mí hace más de treinta años (M. Youcenar, A. Camus…).
Espero que os sean de utilidad mis diletantes pensamientos y a mí me renueven la felicidad que siempre encontré en sus páginas gracias a las que comprendí un poco la naturaleza humana y la del mundo…


jaime alejandre

lunes, 21 de noviembre de 2011

Recital de Rafael Soler

Queridos Hazversos:
mañana martes día 22, en la Tertulia Literaria Hispanoamericana Rafael Montesinos en el Colegio Mayor “Nuestra Señora de Guadalupe”, Avenida de Séneca, 4 a las 1930 horas Rafael Soler dará un recital de sus obras. A partir de las 1925 pasaremos lista y no por orden alfabético sino por desorden aleatorio...
Nos vemos, jaime alejandre




ESTO QUE SOMOS

Espera, qué prisas
para bibir contigo con una hora basta
qué digo, sólo mirarte y el mundo
en este puño, je, así
te quiero llo.
Y más. Hasta la nube más alta de las nubes
y luego más arriba, que no puedes mirar
pero están , te lo prometo,
pájaros y nubes más alto de más
de lo más alto: pues hasta allí.
Para que luego digan que somos pequeñitos,
pequeñitos, je, i llo te quiero tanto
supertantísimo
que siempre será igual, ya lo verás,
como cerrar los ojos y ver un dibujo
que tiene otro dibujo
que tiene otro dibujo
que tiene otro dibujo, pues así
pero más largo: el infinito
que nadie lo comprende
pero son la bola y una hormiga
y la bola gira despacito y la hormiga camina despacito
hasta que, ¡zas!
la bola se parte con el paso de la hormiga,
tachán, el infinito,
fíjate, qué varvaridaz, miles de bolas
con miles de hormigas para querernos siempre
porque la vida es nuestra
y nuestro amor también.

(De "Los sitios interiores", 1980)

miércoles, 11 de mayo de 2011

Poesía en el Icade

Queridos amigos, perdonad por lo tardío de esta comunicación pero me acaban de pedir que intervenga en este recital. Sirva de justificación de la tardanza que, digamos... que voy de “sobrero” ya que el que estaba previsto que actuara era Rafael Soler, que hoy se ha tirado en marcha del cartel por un viaje... Por eso os lo aviso tan tarde, lo que por otra parte os da una excusa inmejorable para que este cáliz pase de vosotros. No pondré falta a nadie, abrazos, jaime alejandre

POESÍA EN EL ICADE
jueves 12 de mayo 2011 a las 19:30h

Lugar: Universidad Pontificia de Comillas “ICAI – ICADE”, c/. Alberto Aguilera, 23

Moderador: José López Franco

Intervendrán:
Alberto Infante
Jesús Díaz Hernández
Jaime Alejandre
Juan Manuel Calvo

(Fotografía, "Noche en Madrid", © Marmotarroja)

miércoles, 9 de marzo de 2011

Magnificat noche gramaticalmente perfecta

Las Hazversidades de Maria Antonia Ortega anoche se desgranaron, como la lluvia que –tímida- caía sin caer en la calle, creando un ambiente de acogedora complicidad. La voz de nuestra Poeta Hazversa tiene esa facultad, de arrullar, de acariciar, aunque algunas veces salte con la desesperación de la impotencia. Así por ejemplo cuando Maria Antonia culminó su poema Europa, rompieron a aplaudir los parroquianos:

Oh, Europa, púber,
bosquecillo,
vello de árboles en flor,
¿tendrás paciencia
hasta que maduren los frutos
del nuevo conocimiento?
Como las velas de una regata
en un horizonte todavía cercano
se extienden aquellos siglos azules,
como las aristas de los montes
cuando se funde la nieve
y el agua baja en cascadas.
El viento nos empuja como siempre;
y al soplar suavemente
como el pasado,
la llama tiembla
pero no se apaga.
Aprende a silbar otra vez
suavemente
paseando por las calles
con las manos en los bolsillos.
A tu saber
todavía le falta sabor;
y a tus universidades
más cúpulas,
bóvedas,
arbotantes,
más locura, más pasión,
miradores
para dominar desde allí
un amplio horizonte onírico
y bebederos para palomas.
Te falta emoción,
entusiasmo,
alguna emoción pura.
La piedra de tus estatuas y catedrales
está ahora más conmovida que tú.


Pero enseguida María Antonia volvió a recogernos de la palpable desesperación que algunos poemas causan, para arroparnos nuevamente, tierna y maternal, en el encanto de su voz, deshilachando sus ensoñaciones, contándonos cosas que le salían del alma sobre sus amigos, sus viejos familiares... como si fueran antiguas historias de esas que se escuchan junto a la lumbre en las dunas del desierto...

Claro que también viene al caso ahora recordar aquí al presentador de la velada, un inmejorable Rafael Soler que en esta ocasión se puso su disfraz de jaime alejandre disfrazado de Rafael Soler en su papel de Rafael Soler disfrazado de jaime alejandre con disfraz de Rafael Soler. Obvio, ¿no? Pero digo que viene al pelo, o la peluca, porque estas distorsiones o contorsiones de la realidad y sus vástagos (significado y singnificante), fueron magistralmente rematadas, ad lítere, por María Antonia, que nos dejó con el alma en suspenso al recitarnos este último poema-martillazo:

SOLAMENTE HAY UNA ORACIÓN
GRAMATICALMENTE PERFECTA;
y es la vida abierta hacia fuera como un significante,
y la muerte abierta hacia dentro como un significado.

Así nos quedamos, medio compungidos, medio uncidos hasta el próximo 8 de abril en que Maxi Rey nos desvelará sus muy inéditos poemas. Mayor no puede ser la expectativa...
jaime alejandre

martes, 15 de febrero de 2011

Auténtic-oh

Nada más aterrizar en esa ciudad vulgarmente estrafalaria que es Nueva York, mi móvil empezó a echar chispas con decenas de mensajes que me entraban. Más que entrarme me traspasaban. Decían: ¡impresionante sesión la que nos acaba de regalar el amigo Borge!... La emoción y la alegría que nos acusó no se extinguirá de ninguna manera... Cuando Borge ha recitado su poema sobre la “Madre” he visto a varias personas llorando... Al final espontáneamente todos nos pusimos en pie para aplaudirle... No conocía a este poeta y ya no podré vivir sin él... Nos emocionó, nos hizo pensar, reír, llorar... un poeta indispensable... El gran Borge estuvo fantástico, insuperable... No hay modo de explicar la entrega y el entusiasmo del personal con este poeta de arte mayor.... La verdad es que llevó la lectura hasta lo más alto… y eso que estaba afónico...
Y así hasta la extenuación... Así que decir que me comí los nudillos y me arreé de golpes con todas las esquinas es decir poco.
Y eso sin contar conque ahora todo el mundo cruza los dedos esperando que me caigan muchos viajes y compromisos los días ocho para que de presentador haga el guayabín ese del Soler y no el crepuscular d'habitude...
O témpora O mores...
¿Habré de retirarme haciendo mutis por el foro, herido el corazón de decrepitud y abandono mirando al Soler ocupar “mi” puesto diciendo para mis adentros... tu quoque fili mi?...?
Bueno, dramatismos-mismos aparte: os agradezco vuestro entusiasmo y me siento más feliz que hace muchos años sabiendo que se ha hecho justicia con un poeta esencial. Diréis que me repito conque la virtud literaria que aúna a los Hazversos es la autenticidad... pero es así. Releed a Borge en casa y decidme a mí si no es poesía, literatura, conciencia, emoción, sabiduría e iluminación en estado puro...
jaime alejandre
(Sombras chinescas elaboradas por Lía y Jana Alejandre Hernando)

domingo, 30 de enero de 2011

¿Por qué escriben?

Hace unas semanas El País publicó una entrevista colectiva a un considerable número de escritores. Tan considerable que en él también cabían cosas distintas al escritor auténtico, personajes que más responden al calificativo de “mercenarios” del negocio editorial que a otra cosa, u otros para los que la literatura no es pasión sino sólo el resorte de la fama y la notoriedad.
Recapacitando sobre algunos de los motivos presentados en la entrevista (salvoconducto para deambular por el laberinto humano, por vanidad, para entender el argumento de la muerte, por necesidad, por ganarse la vida, para vencer el miedo a vivir, para comprender, para encontrarse, por narcisismo, por haber leído, por masoquismo, por perplejidad, para seducir, para subvertir…) se me ocurrió trasladar la pregunta a algunos de los Hazversos (pasados, presentes y futuribles), y aquí están las respuestas que me dieron. No todas las respuestas son de su puño y letra, pues en ocasiones acudieron a citar a otros grandes autores para hacerse cómplices de sus palabras, pero en cualquier caso, todas las respuestas están cargadas de autenticidad. Aquí van las de Julio Castelló, Arturo Gonzalo Aizpiri, Rafael Soler, Elvira Daudet… La de Simón Arriaga, claro, artífice primero de la idea y también la del epiloguista Jaime Reis que ha creído, equivocadamente una vez más, que endilgándonos un texto, y encima largo, podría compensar su indelicadeza de no haber acudido en diciembre a la presentación del Crisol de Poetas Hazversos 2010.

Simón Arriaga:
yo escribo "para alguien", y en parte es verdad. Creo que todos tenemos "un otro" al que nos dirigimos no sólo al hablar sino también al escribir, un otro imaginario o real, pero siempre simbólico... aunque ese otro sea uno mismo en tanto que lector de su propia obra. Yo ahí­ me sitúo precisamente en el desdoblamiento, y es desde ahí­ desde donde creo que me resulta más interesante pensar en el "por qué escribo". Lo diré de una vez: ESCRIBO PORQUE NO ENTIENDO NADA. No, no entiendo nada: nada a priori, nada de lo que se supone, nada de lo que parece y luego resulta no ser, y después otra vez tampoco. Escribo pues porque intento saber, y escribir y leerme me ayuda a investigar "el océano en esta superficie de vidrio" y desde ahí­ el suicidio o la muerte a la que se accede sin lucha, por ejemplo. Acercarme a entender, o a intentarlo, de una vez aunque nunca de una vez por todas. Escribo porque no sé. No sé nada de lo que se supone que deberí­a, de lo que es obvio: que la piel de una manzana es diferente que la mí­a o la de la tierra o... escribo porque es una forma de pelear que no daña, una forma de pelea contra mí mismo o mi "no-mismo", tanto da, pero contra mí, y de la que uno de los dos ha de salir con menos ignorancia, aunque sea por poco tiempo. Porque el mundo se me cierra a cada paso y sólo en las palabras he encontrado llaves para sus tremendos cerrojos. Sé que hay otra llaves: danzas y silencio, música y colores y líneas... pero yo sólo tengo letras.
Como Gandalf a las puertas de Moria me devano los sesos para atravesar puertas invisibles en la roca, puertas que sólo se dejan ver al pronunciar, escribir, sobre ellas, en ellas, la palabra precisa: "mellon": amigo. DI AMIGO Y ENTRA.
Traducir lo escrito, todo lo escrito, en tanto que lector es una tarea terriblemente compleja. Gandalf comete un error de traducción que le tiene clavado frente a la roca de su ignorancia durante interminables minutos, empeñado en que "ya sabe de antemano" mientras que lo que descubre allí­ es que saber de antemano es siempre saber un error. Ha de cambiar el verbo, ese del que se dice que fue lo primero. No es lo mismo "hablar" que "decir", no es lo mismo "habla amigo y entra" que "di ´amigo´ y entra". Y debe ser que más allá de la anécdota no debe ser lo mismo, no, hablar que decir.
Si para Arturo, con el preciosismo que le caracteriza incluso en su letra, "escribir es pensar despacio" (qué delicia de frase, saboreable una y otra vez) para mi escribir es decir, en tanto que diferente y opuesto a hablar. ESCRIBIR ES, EN PRIMER TÉRMINO, DECIRME COMO A UN OTRO, LO QUE NO SÉ. Lo que aún no sé pero estoy a punto de tocar... precisamente por ese acto casi espeleológico de la escritura.
Es un saber importante ese saber que no se sabe y al que abre la escritura de la poesí­a, porque es un saber en el que se produce un "reconocimiento", fugaz a veces, vital o mortal. El reconocimiento de algo propio, como la propia figura en el espejo: algo tuyo de lo que te apropias desde afuera en un desdoblamiento tenso del que sólo eres consciente cuando termina, cuando ya ha pasado y ha dejado su hulla, o sus secuelas. Pues conocer tiene algo de sí­ntoma, de enfermedad, y no en balde la enfermedad nos abisma a un otro conocimiento del que gustosamente huiríamos, sin que nadie por ello nos tachara de cobardes.
¿Qué es lo que quiero saber? Lo único que no llegaré a saber nunca: QUIERO SABER QUIÉN SOY, Y NINGUNA RESPUESTA ES SUFICIENTE.
Yo también creo que somos por entero en lo que sentimos, pero no sé si lo sé mientras lo siento o sólo lo siento y lo soy. Saber lo que siento, saber lo que soy, es por tanto una tarea que abordo como un viaje interminable y no por ello menos necesario. Mi camino son palabras, mis pasos son palabras, mi mar, mi barca, mi naufragio son palabras.
Hay, por fortuna, lugares donde uno es por entero o casi. Son pocos, son las más de las veces, RELACIONES. Relaciones como la de este grupo de Canallas, en las que basta ´decir´ amigo, para que en la roca más inescrutable se dibuje la lí­nea de una puerta invitando a entrar...

Elvira Daudet:
escribo porque la vida, la mía y la de los otros, me duele; escribir es la única forma de paliar el dolor. Cuando he sido feliz no he sentido ninguna necesidad de escribir. Esta es la razón esencial, pero si miro hacia atrás veo que he escrito por diferentes motivos, según los momentos. De niña, empecé a escribir para salvarme del miedo. Descubrí que gracias a la magia de las palabras podía contar los horrores que sucedían a mi alrededor, en un suburbio de la posguerra invadido continuamente por los pistoleros falangistas; escribiendo me sentía fuerte y dejaba de temblar como un conejo.
De adulta escribía porque no sabía hacer otra cosa para ganarme la vida.
Cuando me separé de mi marido escribía para dar de comer a mis hijos, que aprendieran idiomas y proporcionarles una educación completa que les permitiera ir a la universidad a realizar sus sueños.
En los momentos más amargos, cuando la vida me resultaba insoportable, escribía para escapar de la desesperación.
Y en los últimos años escribo, únicamente, para seguir viviendo. Todo, incluida la vida, se lo debo a las letras.

Julio Castelló:
escribo por escribir.

Arturo Gonzalo Aizpiri:
escribo porque siento necesidad de hacerlo, porque creo que no me sería posible vivir de otra manera. Porque cuando no escribo tengo la sensación de que la vida fluye desordenadamente, escapándoseme entre los dedos, sin dejar huella. Porque cuando no escribo me parece que todo transcurre borrosa, imprecisamente; que los días son material fungible, que se los lleva el viento. Porque, aunque alguien piense lo contrario, no son las palabras, sino la ausencia de ellas, lo que corre el peligro de esfumarse en el viento.
He aquí, por tanto, una primera clave. Escribo por la relación que tengo con el tiempo. Yo siento el tiempo como algo físico, perceptible, que no por ser inalcanzable deja de ser real, algo así como un horizonte. El tiempo puede ser un amigo, un cómplice, si se da con las disciplinas que a uno le permiten entendérselas con él. Y mi unidad de medida para entendérmelas con el tiempo es la escritura.
Pero no sólo porque la escritura permita dejar registros, cuadernos de bitácora, mensajes en el interior de una botella. Sobre todo, y este es mi segundo punto, es que escribir es pensar despacio. Buscar las palabras que nos expliquen es la mejor forma de iluminar nuestro camino. Nombrar algo es apropiarse de ello. Si yo me quedo un momento pensando y escribo: "Me hace muy feliz comenzar el año intercambiando regalos y palabras con mis amigos", el solo hecho de buscar y seleccionar una a una este puñado de palabras hace que la felicidad que me proporcionáis sea aún mayor. Y, por causa de esta misma magia de la escritura, intentar el imposible de ponerle texto al amor que Ángela y yo nos tenemos, consigue el prodigio de hacerlo aún mayor. Si después de tomarme un rato para pensarlo concluyo que nuestro amor es resplandeciente, o efervescente, o vertiginoso, es como si lo habitara de un modo más completo. Perdonadme una de mis digresiones técnico-pedantes. Se dice en el mundo de la calidad que lo que no se mide no mejora. Yo siento que lo que no se escribe no acaba de existir del todo.
La escritura es, por otra parte, el hardware del leguaje. Y el lenguaje es el instrumento más poderoso que existe. La lectura y la conversación me han entrenado en su uso desde que tengo uso de (aunque escasa) razón, y ahora disfruto ejercitándolo en todas sus posibilidades, como disfruta el músico tocando su instrumento o el malabarista haciendo bailar objetos en el aire. Disfruto escribiendo discursos, dedicatorias, correos electrónicos, poemas, relatos. Disfruto hasta escribiendo la lista de la compra. Disfruto diciendo palabras en voz alta. Covarrubias. Tertulia. Maliciosa. Canallas. Periscopio. Mi familia.
Lo anterior se corresponde con mi carácter de hormiga hoplita. Dejar huella. Entenderme con el tiempo. Pensar despacio. Ejercitar el lenguaje.
Pero además he escrito y publicado una novela, y eso añade respuestas. Escribo porque es un maravilloso ejercicio de libertad. Porque me permite crear territorios a los que retirarme cuando quiero evitar sufrir una sobredosis de realidad. Porque no hay nada parecido a poner un libro en manos de un lector, e imaginar las mismas exactas palabras que he escrito, en su estantería, su mesilla de noche, sus horas de soledad, su vida. Porque cuando alguien lee la novela, deja de ser mía, para convertirse en algo compartido por ambos. Me emociona pensar que mis personajes, mis paisajes, ya son nuestros personajes, nuestros paisajes… He puesto en circulación dos mil sucursales de mí mismo y viviré siempre, de algún modo, en ellas.
¿Por qué escribo? Por la misma razón que estoy siempre impaciente por escucharos. Porque no hay mejor punto de apoyo sobre el que construir, junto con el amor, las relaciones humanas.

Carmina Casala:
escribo porque creo en la libertad de pensamiento, en la imaginación. La poesía es un impulso, una sacudida que me enfrenta a una misteriosa verdad interior, un salto en el vacío en el que sólo es posible el poema.
La palabra es creadora y yo me sé creada por ella. Siento que el poema culmina cuando consigues hacer de las palabras silencios.
Por eso escribo: por el milagro.

Jaime Reis:
porque un animal, aun sin saber que lo hace y sin intención por hacerlo, puede pintar o hacer música, pero no puede escribir.
Porque es un milagro que 27 signos se combinen para componer miles de palabras en miles de idiomas. Y quién en su sano juicio no querría ser parte de un milagro.
Porque me temo que con la oratoria sólo se convence a los que ya piensan como nosotros. Y escribiendo y leyendo eres capaz de cambiar de opinión.
Porque, ya lo he dicho, la foto de una puerta sólo puede ser esa puerta, y la palabra puerta es todas las puertas.
Y escribo para sacármelo de lo cabeza, aunque a veces lo haga mal y siempre lo haga a medias y saque la mitad de la mitad de lo que estuvo en mi pensamiento.
Porque la vida será corta pero a mí los días se me hacen larguísimos.
Porque tampoco hace tanto que el hombre escribe, en verdad hace muy poco, 5.300 años y hay tanto que contar y recordar... por ejemplo que la rueda sólo nació doscientos años antes que la escritura en Súmer...
Porque la escritura es lo único que permite almacenar y transmitir el conocimiento.
Porque es tal vez la única actividad en la que no hay que dar explicaciones.
Porque no sé pintar.
Porque sin texto no hay Historia.
Porque Gilgamés, abrumado por la muerte de su amigo Enkidu a manos de Isthar, la diosa del amor Isthar, Gilgamés, digo, abrumado ante el espectáculo de la desaparición de Enkidu se propone conquistar la inmortalidad... y lo consigue con la ayuda del imperecedero matrimonio superviviente del Gran Diluvio Universal... aunque luego la “planta de la juventud” se la robe una serpiente y por eso las serpientes cambiando de piel si no son inmortales sí son eternamente jóvenes... y todo esto lo sabemos por un poema titulado “Quien todo lo vio” escrito antes casi todo sucediera.
Porque recuerdo a mi padre y veo a mis hijas y sé que Sary, escriba egipcio talló en piedra estos versos: “Un hombre ha desaparecido, su cuerpo polvo es, / toda su parentela ha vuelto a la tierra, / pero un libro hace que lo mencione la boca de quien lee”.
Porque escribir es el territorio único y perfecto de lo más sagrado que para el hombre hay, la libertad.
Porque si una sola persona en el mundo leyendo una frase mía disfruta una milésima parte de lo que yo con la Ilíada de Homero, el Quijote de Cervantes, el Diablo Mundo de Espronceda o la Caída de Camus, me sentiré feliz, y creeré haber devuelto al mundo honradamente algo de la infinita felicidad inmerecida que he recibido en mi vida de lector.
Escribo también por una vanidad que creo que se redime por sí misma puesto que no busca el halago por el halago sino que al recibir un parabién por algo escrito por mí, al ver un libro mío subrayado por alguien, descubro hermanos de emoción y sentimiento y el mundo cobra sentido porque no estoy solo.
Escribo porque a vosotros, gente mía (gente, como diría Dersu Uzala), os gusta.
Porque soy curioso y no me canso.
Secretamente incluso para mí mismo, supongo que empecé a escribir para ganarme el respeto y la admiración de mi padre, lector empedernido e inédito escritor.
Porque así no se perderá en el olvido, resistiendo al menos una hora, pongamos, el tsunami que en mi corazón supuso caminar por el laberinto de la ciudad de Mari (Tell Hariri), a orillas del Éufrates, construida hace 7.000 años. Un lugar que hoy a un turista a la busca y captura de algún fotograma exótico lo dejará con el vacío de la estafa y que sin embargo a mí me conmocionó. Muros aparentemente vanos que no otro sino Hammurabi destruyó. Mis huellas sobre sus huellas.
Porque en la escritura hay algo que es iluminación: me descubre en el más amplio sentido de la frase “me descubre”. Y por cierto que por eso del “amplio sentido” también es por lo que escribo. Porque decir “lo que queda” significa tres cosas distintas, todas certeras.
Porque empecé a hacerlo en el mismo momento de mi infancia en que comencé a ser yo mismo y no puedo pararlo. Y porque en las horas de desaliento (más editorial que escritorial) en que “decido” dejar de escribir lo pienso en forma literaria y no descanso hasta que escribo que ya no escribo.
Porque tras haber vivido (o sea, tras haber visitado latitudes impensables; tras haber edificado una familia; tras haber transitado las horas con vosotros, Hazversos y Canallas; tras haber amado y visto tanto y tanto), o sea, tras haber vivido, para cuando ya no viva, el Paraíso lo concibo como un lugar sin lugar donde no hay acción, un lugar donde transcurre infinito el tiempo sin tiempo, un lugar donde leo y leo y leo, aprendiendo, conociéndolo todo por lo escrito. “Casas de vida” llamaban en tiempo de Ramsés II a las bibliotecas. Y si el Paraíso que imagino en la nebulosa de la inexistencia es una biblioteca, ¿cómo no desear ser partícipe de la inacabable construcción de ese paraíso?, ¿cómo no escribir?

Rafael Borge:
(Iconoclasta heterodoxo hasta la extenuación, Rafael Borge responde a la pregunta con unas citas del libro “Escribir es vivir” de José Luis Sampedro:
“… me mueve a escribir descubrirme a mí mismo para descubrir a otros y para encontrarnos todos, para vivir más…
… mi concepción de la vida como una obligación de hacerse lo que se es. la vida es, o debe ser, un esfuerzo encaminado a hacernos lo que somos, lo cual entraña no pocas dificultades porque ¿cómo sabe uno quién es?...
… yo he escrito con tesón y perseverancia durante cuarenta años sin ser conocido como escritor. Era conocido como economista, pero, además de ganarme la vida con mi trabajo de economista, me levantaba a las cuatro de la mañana para escribir novelas. Y, pese a escribir y publicar unas cuantas, con buenas críticas y todo, a mí no se me consideró escritor hasta los años ochenta. Escribir durante cuarenta años sin que el esfuerzo esté recompensado por éxito, ni por fama ni por dinero, sólo tiene una explicación: que la recompensa consiste en la satisfacción íntima, en el “dolorido sentir” en palabras de Garcilaso. Al igual que Garcilaso de la Vega, tras un desengaño amoroso, escribió aquello de que “nadie me podrá quitar el dolorido sentir”, tampoco a mí me podía, ni me podrá quitar nadie el dolorido sentir de la creación…”

Rafael Soler:
¿Por qué diablos escribes, alma de cántaro, con la que está cayendo?
A tus cumplidos sesenta y dos añitos, de vuelta de nada y enfrentado a casi todo, ¿qué haces emborronando folios, servilletas, y recibos del super? Tú, que ignoras las bondades del ”control+enter”, que sigues confiando en la nívea bondad de los jurados literarios, que te has reencontrado con los tuyos a golpe de versos y manzanas, ¿qué pretendes un folio tras otro dale que te pego a las seis de la mañana, disfrutón, encendido, vivo, arreglando el mundo y sus aristas? ¿De qué vas cuando das lo mejor de ti al encontrar la palabra que faltaba, benéfico pardillo? ¿Buscas novia, un abono del Canal, alguna palmadita al bajar del autobús? Y más concretamente, por evitar cualquier floritura innecesaria en tu respuesta, ¿escribes cuando escribes, o cuando escribes bailas, vomitas, escuchas al ardiente corazón del amor que nunca conociste, vives como hubieras querido vivir si te dejaran? ¿Tanto tiempo te queda para tallarlo a tinta? ¿Para quién? ¿Para cuántos? ¿Qué quedará de todo lo escrito dentro de seis años, de diez o de cincuenta? ¿No hay suficiente texto impreso en las pescaderías, en las páginas salmón que el diablo confunda, en los misales? ¿Te parece prudente atosigar a tus afines con un poema nuevo que habla de tus viejas obsesiones, de la muerte inevitable, de la soledad que luce la solapa del vecino? ¿No tienes un diván? ¿No te gusta el ocio compartido, los escaparates, las aceras con sus piernas?
PAUSA, MIENTRAS EL INTERPELADO RECAPACITA, MALDICE LA ENCERRONA Y ENCUENTRA UNA RESPUESTA A SER POSIBLE
BRILLANTE
LUMINOSA
DEFINITIVA
Algo así como:
“Escribo… …( balbuceo)… …porque no tengo remedio”.

miércoles, 14 de abril de 2010

Para ausentes

¡Ay de aquellos que no pudieron estar el 8 a las 8 en el Ocho! Pero sea infinita nuestra compasión. Tomad estos poemas inéditos del libro de Rafael y gozadlos en la soledad callada de vuestras almenas:




HOY LLEGARÁS TARDE, ME TEMO, A CASI TODO

Un libro que tutea al invierno
la navaja de corazón grande
un amigo lejos y un error que vuelve

tienes ahora
poeta postizo de palabras rotundas
y sentimientos leves
un pro indiviso que nunca deseaste
y un crimen que sólo tú conoces
y goza de buena salud en tu memoria

solitario y pendiente
terco bebedor fugaz contribuyente.


DE VERSOS AFILADA MI LENGUA BUSCA UN BLANCO

Este es el hombre por una vez entero
desnudo al fin entre las cosas

serenamente altivo al comprender
que todo un día comenzó enteramente suyo

la hora de abril entre la lluvia
la corta distancia del húmero a la boca
el vértigo sagrado de la mirada esquiva

enteramente suya
la inédita pernera cosida a sus zapatos

y este póstumo chaleco
que aguarda paciente su destino
abotonado funerario horizontal.


CIERRAN MIS OJOS, Y NO MIENTO

Una mano de tiza que pronto buscará
el puñal de la discordia

sus dedos de escualo me acarician
con el arrepentimiento del verdugo
al ajustar la soga

escasa de afectos
una mano de ayer que todo desconoce

su palma transpira el pulcro hedor de los quirófanos
y un aroma difuso con rastros de vainilla

a través de mis párpados ya oscuros
observo su estrategia
el exquisito celo con que avanza
separando sus yemas de mi aliento

apagando la luz para cerrar mi historia
una mano postrera que no es tuya.


(Rafael Soler, del libro "Rafael Soler" de la colección Hazversidades Poéticas)

viernes, 9 de abril de 2010

El don de los que dan

El don de los que dan. Ese don misterioso que sólo algunos, muy pocos tienen. El don de los que dan. El don de los que se dan. Sin hipotecas, sin ahorrarse de sí mismos jamás. El don de los que se derraman con el entusiasmo de quien no mide la cuerda antes de hacer puenting, porque sabe que lo importante es volar, no haber volado. El don de los que viven sin coraza aunque la tengan, como todos, pero la guardan en el armario ropero de los vestidos naftalinados que ya no se ponen nunca. El don de los que atesoran apenas para repartir sin contar el número de los menesterosos de emoción que en la cola piden su limosna absolutoria.
El don de Rafael Soler entregando gentil su propia poesía, no para el eco que el vanidoso precisa para saberse vivo, sino regalada a todos y cualquiera. El don de Rafael Soler, don ganado a pulso por él mismo, no encontrado en las migajas de algún dios perezoso o descuidado. El don de Rafael Soler otorgado sin merecerlo a cuantos ayer quedamos en el Libertad 8 con el desconcierto infinito del niño la mañana del día de Reyes, cuando la magia imposible ha convertido el amor secreto de los padres en regalos imperecederos no en su materia sino en la emoción que causan para siempre en los ojos del que cree.
¡Gracias, Twin!

miércoles, 7 de abril de 2010

Ahora sí que sí

"Lo primero es antes", que dicen en Cuba. Dado que las meigas informáticas impiden ampliar la entrevista hecha por El Mundo a Rafael Soler, os adjunto un enlace que espero que solvente el problema: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEisKRnJxcvb9gE3InP0zYBDuydGyKo1DdKVJ3wXPmjXxQ6NGTin0RMkeQrx0QXNDVlFadvDRKBgb5Q_Urc9Mj7FspsWajzT7BF9X55BRUDmZv432G6IYi19FBOSOsrJj-zsYhpuKXzx4G8/s1600/el_mundo0000.jpg



Y recordad que mañana día 8 de abril a las 8 de la tarde en el café Libertad 8 presentaremos el nuevo libro de la colección Hazversidades Poéticas "Rafael Soler", extraordinario poeta y novelista que conserva intacta, no sólo toda su cana cabellera, envidia de tirios y troyanos, sino un entusiasmo inquebrantable por la vida.


NINGUN PRECIO ES TERRIBLE


Si tu vida no cabe en una vida
redacta un testamento prematuro

ordena los besos que has perdido
y desanda la fila que conduce
a cuanto tiene de honorable la rutina

busca el cofre donde cabe casi todo
y déjalo atrás en su abundancia estrecha

y que la vida en la pantalla siempre sea
la vida en la butaca que te espera.

UN POCO MAS DE ELLA

Inventa un ángel y cédele tu asiento
a la hora del martini y de las prisas
en esta plaza con más bancos que palomas

busca luego un nombre adecuado a tu impostura
y escáncialo con devoción sobre su pelo
evitando una caricia que rompa el sortilegio

disfruta así el instante que brinda tu osadía
y no abras el periódico ni consultes el reloj
dos hábitos tristes y fuera de lugar
ante un escote de alas blancas que te observa
con la atención de quien afila un lápiz
y cortés alza las cejas cuando al fin se descruza
con esa lentitud que sólo tienen ellas

quizás se llame Lola tiene un lunar una bufanda
y no volverás a verla nunca.

AHORA DEBERIA ALZARME UN POCO MAS DE PECHO

En nombre de todo lo prohibido
del duelo que nos viene y su dolor profundo
de vida hasta las cejas pido
resucítame

y por un instante en vilo nada cambiaré de lo vivido.

(Poemas del libro "Maneras de volver" Ed. Vitruvio)
© fotografía “Estambre azul”, Marmotarroja

miércoles, 24 de marzo de 2010

Esto que es Rafael Soler

Semana Santa mediante, se acerca la fecha de la presentación y recital (8 de abril, jueves) del Hazverso poeta Rafael Soler, con quien navegamos ‘de bien en mejor’. Poeta tanto tiempo alejado de las lecturas públicas y las ediciones que ha convertido a las escasas que aún ahora da en acontecimientos de esos que satisfacen el ego de los afortunados que podamos después decir a quienes nos miren con envidia “yo estuve allí”. “Yo estuve allí”, con el poeta prestidigitador de las palabras…

ESTO QUE SOMOS

Espera, qué prisas
para bibir contigo con una hora basta
qué digo, sólo mirarte y el mundo
en este puño, je, así
te quiero llo.

Y más. Hasta la nube más alta
de las nubes
y luego más arriba, que no puedes mirar
pero están , te lo prometo,
pájaros y nubes más alto de más
de lo más alto: pues hasta allí.
Para que luego digan que somos pequeñitos,
pequeñitos, je, i llo te quiero tanto
supertantísimo
que siempre será igual, ya lo verás,
como cerrar los ojos y ver un dibujo
que tiene otro dibujo
que tiene otro dibujo
que tiene otro dibujo, pues así
pero más largo: el infinito
que nadie lo comprende
pero son la bola y una hormiga
y la bola gira despacito y la hormiga camina despacito

hasta que, ¡zas!
la bola se parte con el paso de la hormiga,
tachán, el infinito,
fíjate, qué varvaridaz, miles de bolas
con miles de hormigas para querernos siempre
porque la vida es nuestra
y nuestro amor también.
(De “Los sitios interiores”, 1980)

Magnífico libro suyo publicado en la prestigiosa colección Adonais… y desde aquel lejano entonces... un silencio denso y doloroso hasta que hoy, a treinta años de distancia, de repente decide Rafael Soler recalarnos en los versos con su nuevo libro “Maneras de volver” (Ediciones Vitruvio del entusiasta e incansable editor y poeta Pablo Méndez al que me unen pasiones que no son barro: Albert Camus, Gloria Fuertes… http://www.pablomendez.com/index.html).

En "Maneras de volver" la sabiduría de Rafael Soler, su conocimiento del hombre, se han hecho aún más profundos y en gallarda lucha contra el animal del tiempo y la alimaña de la decepción, con la serena desmesura del que ya lo ha visto todo y sin embargo ni se engríe ni se agría, nos regala el don de años de mirar al mundo a la cara sin miedos, dispuesto a apre(he)nderlo viviéndolo:

ESTE HILO QUE TODO LO SOSTIENE

Del trébol sus ojales y del pan su algarabía
de la fruta amarilla su corteza más oscura
de las otras su desdichado traje a punto de ser boca
del ave su arrebato del vuelo su anticipo
del postre los manteles derramados
del cuchillo las costuras que provoca
del libro que no escribo la historia que no es tuya
del hambre ni nombrarla
del árbol ciego y grande su raíz como bandera
y del mar solemne nada.

Aseguraba Malraux: “la fuente suprema de poesía convierte la decepción, la desesperación, no en una parálisis, sino en una tragedia… …el único modo que posee la mente de eludir el absurdo es arrastrar al mundo, concebirlo y expresarlo (mediante el arte)”. Una vez más, las ajustadas palabras de Malraux se reconcilian con asombrosa exactitud con la obra y la vida de ese lujo accesible que es Rafael Soler:

PORQUE A ESTAS ALTURAS

Si puede la juventud adquirirse por contagio ven
desnuda mi pecho de flemas y de fiebre
y ponlos en la calle como un perchero roto
mi boca entonces con los sabores renovados de la menta
si la frescura es por tanto contagiosa pasa
comparte mis tazones la prensa y sus esquelas
en este borde donde escribo
y si ocurriera como temo que puso el tiempo su vacuna
si constancia tuvieras de esa certeza lamentable
y apenas quedara el aseado remedio de una sopa
tutéame al colgar y ni siquiera vuelvas
bebe y vive cuanto en tu saldo pongan
y nunca te lamente nunca
al fundar una ONG con nuestro nombre.

En fin, pequeñas aproximaciones a un poeta esencial que demasiado tiempo nos ha hurtado verdades tan despiadadas y necesarias a un tiempo como que “El hacha de la Parca entra siempre por la nunca / y de un golpe certero separa la vida… del ansia de vivir”.

lunes, 22 de marzo de 2010

Reseña de Hazversidades Poéticas


Nuestro gran poeta, crítico y promotor literario Jorge de Arco ha tenido la amabilidad de publicar la primera reseña periodística de la colección Hazversidades Poéticas. Ha salido publicada el 22 de marzo en "Andalucía Información". Adjunto el vínculo del periódico donde puede leerse y además la trascribo a continuación.
http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=114170&i=5&f=0&b=1029

Desde esta columna, que ya ha cumplido una década, he procurado siempre dar la bienvenida a todo tipo de iniciativas literarias, que llevasen además aparejadas una realidad editorial.Por ello, es ahora de justicia, saludar con ilusión el nuevo proyecto, convertido ya en certidumbre, que capitanea Jaime Alejandre ( 1963). Este burgalés, nacido y crecido por y para la literatura -y por y para las buenas causas-, narrador, ensayista, poeta, agitador cultural…, ha diseñado un luminoso itinerario lírico por donde irá clamando su paz y su palabra un buen puñado de autores. Él, mejor que nadie, nos lo explica con sus propias palabras:“Los ocho a las ocho en el “Libertad 8” son unos recitales de poesía que convocan cada mes a una heterodoxa tripulación de poetas “hazversos” unidos por la insensata empresa de encontrar dudas y certezas imperecederas en un mundo que se tapa los oídos y cierra los ojos creyendo que sobrevivir sea vivir. Para rescatar el torbellino de la desmemoria y la fugacidad de estos versos recitados en mágicas veladas de resistencia emocional e intelectual, ha nacido la colección “Hazversidades poéticas”, con la esperanza aún de vencer, si acaso un instante, al tiempo, al hombre, a sus engaños”. Con estas premisas, se han celebrado ya los dos primeros encuentros y ha visto la luz un par de sugerentes y límpidos cuadernos, que dejan intacto el apetito de las futuras entregas.El primer volumen -editado, como los restantes, por el propio Café Libertad 8 y bajo el cuidado diseño gráfico de “Absurda fábula”-, tiene como protagonista a Enrique Gracia (1950).Hombre polifacético -actor, crítico, articulista, poeta…-, este madrileño ha recogido para la ocasión una interesante muestra de su ya abundoso quehacer. Su poesía, de verso sólido y humano, y con un sabio dominio de las tonalidades rítmicas, deja honda huella al lector y a él se anuda con verbo firme: “En un poema hay que extender la vida/ al viento, al sol de la mañana,/ a la vista de todos/ como ropa tendida en el alambre …/… Los versos, hechos sangre, piel o músculo/ bien cogidos con pinzas, agitándose/ en medio de los patios, a la luz,/ como banderas sin ejército./ Así tienen sentido”.El número dos de esta colección lleva el nombre de Elvira Daudet. Esta periodista y novelista, con seis poemarios a sus espaldas, presenta aquí un amplio adelanto de lo que será su próximo libro de versos, “Cuaderno del delirio”.Su cántico, viene signado por la ausencia y la búsqueda de una esencia amatoria que quedó anclada en otro espacio, en otro tiempo pretérito y que no retorna. Y que duele: “Malherida quedó, de pie en la alcoba,/ alguien que no era yo;/ al principio pensé que estaba muerta …/… El vacío trepó por las paredes/ como un súbito moho,/ royendo los visillos,/ la alegría de nuestras risas juntas”.Y así, con el alma en vilo, con el corazón al descubierto, van navegando estos versos en una singladura, donde el olvido no cabe, y el recuerdo es herida abrasadora: “Tus labios son todavía mi infierno”.Ténganlo presente. Cada día ocho, a las ocho, en el madrileño Libertad 8. Las próximas citas: Rafael Soler, Julio Castelló, José Elgarresta y Carlos Aganzo. Lo dicho. Buena poesía y buena gente.